
Bien —gritó Bill Barnes dominando el apagado rugido de los motores Diesel que funcionaban lentamente en la proa del Lanza de Plata—. Volveré entre las diez y las once. Tú.
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Bien —gritó Bill Barnes dominando el apagado rugido de los motores Diesel que funcionaban lentamente en la proa del Lanza de Plata—. Volveré entre las diez y las once. Tú. Scotty, puedes conceder permiso a cualquiera que lo necesite esta noche. Shorty y Red se hallan en Washington realizando una inspección aérea relacionada con los parques nacionales. Si regresan esta noche diles que me esperen.