
El acuerdo quedó sellado en el momento en que subió al escenario. Fue como ver un fantasma. Un cabello rubio como el sol, una piel pálida y unos ojos azules que guardaban mil secretos.
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El acuerdo quedó sellado en el momento en que subió al escenario. Fue como ver un fantasma. Un cabello rubio como el sol, una piel pálida y unos ojos azules que guardaban mil secretos. No sabía lo que había provocado que ella terminara en ese bloque de subasta. Y tampoco me importaba. Todo lo que sabía era que tenía que tenerla... sin importar el precio. Un millón de dólares después y ella se convirtió en eso. Mía para romperla. Mía para usarla. Mía para mantenerla. Todos tenemos secretos, y cuando descubra el suyo, nadie podrá salvarla de mí.