Eran las ocho y media de la mañana. Me senté a... Digamos a desayunar, si era desayuno la taza de infusión de corcho quemado, con unas gotas de líquido yesoso, y las dos galletas de arpillera pulverizada, que servían en aquel hotel.
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Eran las ocho y media de la mañana. Me senté a... Digamos a desayunar, si era desayuno la taza de infusión de corcho quemado, con unas gotas de líquido yesoso, y las dos galletas de arpillera pulverizada, que servían en aquel hotel.