
El yate iba a salir del puerto cuando dos lanchas se le aproximaron con impresionante velocidad. El pánico cundió entre la tripulación. Algunos hombres llegaron a empuñar pistolas, con intención de disparar sobre los recién llegados.
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El yate iba a salir del puerto cuando dos lanchas se le aproximaron con impresionante velocidad. El pánico cundió entre la tripulación. Algunos hombres llegaron a empuñar pistolas, con intención de disparar sobre los recién llegados. No lo hicieron, comprendiendo la imposibilidad de oponerse al potente armamento de la policía. Los focos les deslumbraban. Las lanchas abordaban el yate, mientras aparecían dos más, en actitud amenazadora. La redada había sido perfecta.