CALIFICARLA simplemente de bonita seria quedarse corto. Era una de esas bellezas explosivas que nos obligan a volver la cabeza en la calle deseando no perderlas de vista, mientras de los labios se escapa un largo silbido de asombrada…
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CALIFICARLA simplemente de bonita seria quedarse corto. Era una de esas bellezas explosivas que nos obligan a volver la cabeza en la calle deseando no perderlas de vista, mientras de los labios se escapa un largo silbido de asombrada admiración. Si la cara podía servir de espejo a un alma angelical, el cuerpo no desmerecía a su lado. Y podía juzgar con pleno conocimiento de causa, porque la chica hacía en mi exclusivo beneficio una generosa exhibición de sus múltiples encantos.