
Todo fue inútil. Sólo obtuvo el silencio por respuesta. Dejó el aparato, mascullando maldiciones. Preguntándose por qué no avisaban a la Policía local o a un hospital si se sentía mal. No era la primera vez que ocurría un hecho semejante.
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Todo fue inútil. Sólo obtuvo el silencio por respuesta. Dejó el aparato, mascullando maldiciones. Preguntándose por qué no avisaban a la Policía local o a un hospital si se sentía mal. No era la primera vez que ocurría un hecho semejante. Pero el F.B.I., tenía un campo limitado de acción para el crimen. Decidió ir y hacerse una composición de lugar antes de avisar al capitán de la Policía de San Francisco.