Permitidme ante todo que me ría a carcajadas de vuestra ignorancia. No aludo al hombre de la calle solamente, sino al hombre de gabinete, de poltrona ministerial; al hombre de laboratorio y del Estado Mayor; a todos esos que tomaban a…
Descargar
Permitidme ante todo que me ría a carcajadas de vuestra ignorancia. No aludo al hombre de la calle solamente, sino al hombre de gabinete, de poltrona ministerial; al hombre de laboratorio y del Estado Mayor; a todos esos que tomaban a broma la posible existencia de otros seres donde empieza el enigma del Universo; a los que, en una palabra, no creían en los llamados por el vulgo “platillos volantes”.