Ariadna tenía un pasatiempo de lo más pintoresco y ese era robarle besos a Marcos. Éste se fue volviendo adicto a cada beso inesperado, uno, dos, tres, once besos fueron suficientes para caer irremediablemente.
Descargar
3 formatos · 68 pág.
Ariadna tenía un pasatiempo de lo más pintoresco y ese era robarle besos a Marcos. Éste se fue volviendo adicto a cada beso inesperado, uno, dos, tres, once besos fueron suficientes para caer irremediablemente.