
Otra vez yo, Curtis Talbot, al aparato. Hablándoles. Para decirles simplemente, como ya he advertido en un principio, que el prólogo que acaban de escuchar es; fue, el génesis de aquel asunto en el que me vi metido, o me metí, mejor dicho,…
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Otra vez yo, Curtis Talbot, al aparato. Hablándoles. Para decirles simplemente, como ya he advertido en un principio, que el prólogo que acaban de escuchar es; fue, el génesis de aquel asunto en el que me vi metido, o me metí, mejor dicho, hasta las orejas. Creo haber advertido también que me metí en él por causa de Cynthia. No… no exactamente porque estuviese loco de amor por ella, no.