El «DE 233», buque insignia de la flotilla de destructores que iba a engrosar las fuerzas navales del almirante Walsh, en Pearl Harbour avanzaba bajo la noche en su ruta hacia el Sur, escoltando desde San Francisco el convoy que llevaba a…
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El «DE 233», buque insignia de la flotilla de destructores que iba a engrosar las fuerzas navales del almirante Walsh, en Pearl Harbour avanzaba bajo la noche en su ruta hacia el Sur, escoltando desde San Francisco el convoy que llevaba a las islas Hawái armas, municiones y avituallamientos de toda índole. Navegaban con mar de fondo, y tendido en su litera, el subteniente de la Armada, Joseph M. Sídney, soportaba estoicamente los bandazos del buque, que tenía una oscilación de quince grados a babor y otros tantos a estribor. Y a ello había que agregar aquel endiablado movimiento de columpio, como resultado de ir hundiendo en las turbulentas aguas la afilada proa.