Siempre había sido una chica bonita. Un poco tonta, pero bonita. Después de todo, hay quien cree que ninguna mujer bonita es demasiado lista. Puede que esté equivocado, pero entonces hay muchos millones de equivocados en el mundo.
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Siempre había sido una chica bonita. Un poco tonta, pero bonita. Después de todo, hay quien cree que ninguna mujer bonita es demasiado lista. Puede que esté equivocado, pero entonces hay muchos millones de equivocados en el mundo. Vittorio Rienzi era de los que pensaban eso. Pero siempre había dicho también que un tipo no debe buscar la inteligencia en una chica. A él le bastaba con que ella fuese bonita. Decía que cuando quisiera convivir con un cerebro, contrataría de ayudante a un catedrático de Filosofía y no a una chica con curvas y todo lo demás.