
ALTO, ¡muchacho! —gritó el sheriff , frenando violentamente su caballo, que se detuvo, encabritado al borde del precipicio—. ¡Tú, Biggers, y cuatro más, corred a cortarle el paso a la salida de la vertiente…! ¡No tiene otro camino…! ¡Está…
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ALTO, ¡muchacho! —gritó el sheriff , frenando violentamente su caballo, que se detuvo, encabritado al borde del precipicio—. ¡Tú, Biggers, y cuatro más, corred a cortarle el paso a la salida de la vertiente…! ¡No tiene otro camino…! ¡Está acorralado y no se nos puede escapar…! ¡Adelante…!