
El caballo de Bat Fears buscó de modo inteligente el mejor sitio para vadear el Río Grande desde la frontera mejicana y luchando con la corriente que era dura a pesar de ser la época de estiaje, consiguió clavar sus cascos en terreno…
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El caballo de Bat Fears buscó de modo inteligente el mejor sitio para vadear el Río Grande desde la frontera mejicana y luchando con la corriente que era dura a pesar de ser la época de estiaje, consiguió clavar sus cascos en terreno americano. Cuando el animal, resoplando y chorreante de agua se detuvo para respirar con fuerza, Bat, acariciando su noble cuello, murmuró: —Otra vez en Tejas, «Relámpago». Parece que fue ayer cuando cruzamos éste rio con un sheriff y tres comisarios pisándote los cascos. Menos mal que era de noche y, aunque dispararon sobre nosotros, no consiguieron hacer blanco. Tres años se han cumplido y espero que en este tiempo se habrán olvidado de nosotros y de mi hazaña.