
—¡Alto! ¡No toquen eso! ¡Tiren sus armas! Fue un error. Un error ingenuo, que el guardián uniformado nunca debió cometer. Pero ya estaba hecho. No podía volverse atrás.
Descargar
—¡Alto! ¡No toquen eso! ¡Tiren sus armas! Fue un error. Un error ingenuo, que el guardián uniformado nunca debió cometer. Pero ya estaba hecho. No podía volverse atrás. Tampoco pudo disparar su arma, porque perdió demasiado tiempo en dar el salto y en esperar a ser obedecido.