
Harland North era un profesional del juego. Pero incluso a un jugador profesional le es en ocasiones difícil disimular su emoción. Sobre todo, si habiendo empezado la partida con un resto de mil dólares y tras reiteradas sonrisas de la…
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Harland North era un profesional del juego. Pero incluso a un jugador profesional le es en ocasiones difícil disimular su emoción. Sobre todo, si habiendo empezado la partida con un resto de mil dólares y tras reiteradas sonrisas de la fortuna, ha llegado a reunir once veces la cantidad inicial y se ve en las manos un “póker” de cuatro ases no habiendo comodín en la baraja.