JIM Stewe golpeó fuertemente la reja del calabozo, llamando al « sheriff », pero este no le hizo caso alguno y continuó bebiendo y charlando con su comisario Charles Letter.
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JIM Stewe golpeó fuertemente la reja del calabozo, llamando al « sheriff », pero este no le hizo caso alguno y continuó bebiendo y charlando con su comisario Charles Letter. Estaba acostumbrado a las exigencias de los presos, que todo el santo día se lo pasaban pidiendo algo. —Déjalo que chille, ya se cansará —dijo con desgana—; no estoy para ser niñera de ningún pillo redomado. —¡A ver, « sheriff »! —gritó Jim, sacudiendo la reja del encierro—; Sáqueme de aquí. Yo no hice nada. Como no venga pronto, prendo fuego al calabozo.