
En realidad, no era el personaje a quién yo había ido a entrevistar aquel día. Ni siquiera sabía mucho sobre su existencia, cuando mi aerocar avanzaba vertiginosamente, por una espaciorruta interurbana, dejando atrás el conglomerado de…
Descargar
En realidad, no era el personaje a quién yo había ido a entrevistar aquel día. Ni siquiera sabía mucho sobre su existencia, cuando mi aerocar avanzaba vertiginosamente, por una espaciorruta interurbana, dejando atrás el conglomerado de aluminio, plástico y vitrofibras que forma mi ciudad. La ciudad donde yo resido, mi mundo habitual, moderno y estilizado, conjunto armónico de estructuras de resplandeciente metal, blancos compactos y paneles gigantescos de cristal, como espejos centelleantes en los que se miraban los prodigios de una época maravillosa.